PIGGIES / THE BEATLES

«Piggies» es una canción de la banda británica The Beatles, que fue publicada en el famoso disco homónimo (también conocido como «White Album» por su llamativa funda) que tuvo su aparición en las disqueras un 22 de Noviembre de 1968.

Esta canción marca un sello bastante distintivo dentro del repertorio de la banda y que tuvo como protagonista a George Harrison, el comúnmente señalado como el «Beatle tímido» por su aspecto lejano frente al actuar de John y Paul. Remarcamos esto para mencionar que tan tímido no era el bueno de George, ya que en sus canciones de esta etapa con la banda ya manifestaba en sus líricas cierto grado de crítica social mezclada con irónia hacia el duro momento económico y político que vivía el Reino Unido. Pocas veces se resalta este lado mas rebelde de George, y muchos caen en los simple: Su fanatismo por la cultura hindú.

Una de esas canciones rebeldes escritas por George es la irónica «Piggies», que data del año 1966 cuando George preparaba la llamativa «Taxman«, la notable pieza que abre el disco «Revolver«. En ambas canciones, aunque con ritmos bastante diferentes, hablaban sobre el estancamiento financiero y la lucha de las clases sociales bajas por surgir y salir de la mediocridad.
Pero fue recién en el año 1968, en las sesiones de grabación del Disco Blanco, cuando Harrison decidió volver a trabajar esta pieza con aroma a folk y música barroca. Además, en esos días contó con la ayuda de Lennon, quien no toca en esta rola» pero que tuvo su aporte en la frase «Clutching forks and knives they eat their bacon» y además tuvo la genial idea de incluír ruidos de cerdo dentro de la canción para darle un sutíl toque de canibalismo al tema.
Otra persona que aportó ideas en la lírica de la canción fue la madre de George, Louise, que colaboró con la frase: «What they need is a damn good whacking
Años después, en un repaso por su trayectria musical con The Beatles, Harrison comentaría sobre esta pieza y el rol que tuvo su madre en la letra: «»Piggies» es crítica social pura. Recuerdo que me había quedado sin ideas tras escribir la parte intermedia hasta que apareció mi madre con la frase: «What they need is a damn good whacking», que calzaba justo con el tema, ya que era una buena forma para decir que esos tipos necesitaban una buena paliza».

El 19 de Septiembre de 1968 fue la fecha exacta en que The Beatles, comandados por George, empezaron a ensayar y depurar la canción bajo la atenta mirada del productor Chris Thomas, quien había tomado el mando de la mesa de control tras la sorpresiva ida de vacaciones de George Martin, que tomó sus maletas tras notar que las sesiones de grabación eran un caos (en ese entonces la relación entre los integrantes de la banda estaba en la cuerda floja y cada uno hacía lo que le daba la gana en el estudio).
Thomas tuvo una buena relación con los muchachos, en especial con Harrison, quien cada vez que lo veía sin tanta tarea lo invitaba a una sala para tocar e improvisar una que otra canción que tenía en carpeta. En el caso de «Piggies«, y al observar que en el estudio 1 de Abbey Road había un clavicordio (tras una sesión nocturna de una orquesta), George decidió que Thomas le apoyara con ese instrumento escribiendo y tocando una parte al estilo barroco.
«Ese año fue clave para George Harrison en materia musical, y me pidió un día tocar en una de sus canciones. Asi que decidí hacer mi aporte en el clavicordio en una nueva canción que estaba preparando para el disco. Cuando la escuché le dije ‘Eso es genial! ¿Por qué no la tocamos otra vez? y él, con cara de sorpresa, me respondió: ‘¿Te gusta?, ¿de verdad crees que es buena?» mencionaría Chris Thomas en el libro The Complete Beatles Recording Sessions, escrito por el investigador Mark Lewisohn.

Ese mismo día, Harrison y Thomas le presentaron la canción con nuevos arreglos al resto de la banda, que quedó muy sorprendida con los rotundos cambios que habían hecho en pocas horas. Asi que de manera inmediata los demás Beatles se pusieron manos a la obra y empezaron a grabar la canción.
En total fueron 11 tomas las que se registraron de «Piggies» con Thomas en clavicordio, Harrison en guitarra acústica, McCartney en el bajo y Starr que golpeó un pandero. ¿Y Lennon?Se dice que en esa tarde el músico ni se apareció en el estudio de grabación y al parecer se fue a pasear pr ahí con Yoko, quien hace rato que estaba metida a la fuerza en el clan Beatle.
Al día siguiente, Harrison se dedicó ciento por ciento a grabar la parte vocal mientras que el recien aparecido John Lennon se dedicó a buscar en la biblioteca sonora de Abbey Road efectos sonoros de «cerditos», que luego cortando y pegando cintas como un artesano, llegó a una sinfonia porcina con tintes psicodélicos de alta calidad.
Muchos años después Stuart Eltham, ingeniero de Abbey Road, encontró la cinta usada por Lennon en esos efectos. Se trataba de una vieja grabación llamada «Animals And Bees (volume 35)» que traía en su tracklist sonidos de cerdos.

Pero «Piggies» recién fue terminada el 10 de Octubre, cuando tras ser analizada por George Martin (que volvió bronceado y con buenos ánimos de sus vacaciones) se tomó la decisión de ncluírle un juego orquestal. Para ello, Martin convocó al estudio a los violinistas Henry Datyner, Eric Bowie, Norman Lederman y Ronald Thomas. También se dió el tiempo de reclutar a John Underwood y Keith Cummings en violas y a Eldon Fox y Reginald Kilbey en cellos. Estos fueron los encargados (y suertudos!) de interpretar los arreglos ideados por Martin para esta llamativa canción.

Una vez que la canción fue incluída en el disco The Beatles, no faltaron los fanáticos y periodistas que tomaron el mensaje de la canción como un himno contra la fuerza policial. A pesar de que Harrison la presentaba siempre como un comentario sobre el momento actual de la sociedad en general, pero muchos fanáticos no lo querían entender de esa forma.
Uno de esos fanáticos que tomó a «Piggies» como un himno contra la policia fue el asesino en serie Charles Manson, que era incluso mas malo que Caín.

Manson, dueño de una mente muy perturbada y que se hacía llamar la reencarnación de Jesucristo, era un fanático de The Bealtes, siempre buscaba una frase oculta en cada canción de ese disco que le trajera deseos de conquistar el mundo. En el caso de «Piggies», el asesino destacaba la frase «what they need’s a damn good whacking» (la que había escrito la madre de George!) como un mensaje oculto en ataque a la policia de los Estados Unidos. Por eso, en varios de sus asesinatos a cuchillo y navaja, Manson dejó escrito con sangre en las paredes de las habitaciones de sus victimas frases como «political piggy», «pig» y «death to pigs».
Cuando Harrison supo que su canción era usada por el asesino dentro de sus oscuros y demoniacos ideales, simplemente se horrorizó y decidió poner en la mesa que simplemente era un mensaje de crítica social y no tenía nada que ver con la policía estadounidense.

Que la disfruten!

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