El día que Brian Epstein logró firmar el contrato más importante de Los Beatles

En aquel 1961, la banda estaba integrada por John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y su entonces baterista, Pete Best. Luego de verlos en vivo, Epstein decidió sumarse al proyecto. Al ser un desconocido para el grupo, Brian persiguió a los músicos durante meses hasta que logró obtener su primera charla formal un 3 de diciembre.

Lennon, Harrison y Best llegaron tarde a la reunión en completo estado de ebriedad, tras pasar varias horas bebiendo en el pub The Grapes, en Mathew Street. McCartney también arribó después de la hora acordada, pero fue el primero en llegar. La reunión estuvo lejos de ser un éxito, pero Epstein confirmó que el puesto de manager estaba vacante.

Tras un largo mes de reuniones fallidas y negociaciones truncas, en enero de 1962 Epstein llegó a un acuerdo. Sin embargo, como McCartney, Harrison y Best eran menores de edad, debían conseguir el consentimiento de sus padres. Epstein demostró una impactante imagen de empresario profesional y, a pesar de algunas reticencias de los padres de McCartney, el 24 de enero de 1962 firmó su contrato hasta 1967.

En el acuerdo determinaron que Epstein se quedaría del 10 al 15% de los ingresos (monto que después se extendió hasta el 20%). Y allí comenzó la revolución.

 

Epstein, los cambios de imagen y el primer contrato profesional del grupo

Su primera medida fue tajante y polémica ya que el grupo contaba con un público ferviente en el momento. Con el objetivo de cambiar la imagen del grupo, Brian Epstein despidió a Pete Best y contrató a Ringo Starr que, en un principio, fue rechazado por los seguidores.

Los Beatles traían una propuesta escénica agresiva, vestían camperas de cuero, botas y un atuendo con una clara señal de rebeldía. Pero Epstein tuvo una mirada muy distinta sobre lo que necesitaba la industria y reemplazó esas vestimentas por trajes de corbata y pelos cortos y prolijos. Con la nueva imagen distante al punk reinante en la época, el manager buscó presentar un producto único. Él proyectaba en los artistas un monstruo del entretenimiento que, apoyados por su carisma y humor, se extenderían de la música al cine y a la televisión.

Al principio no fue recibido con buenas miradas y fueron rechazados una y otra vez. “Los grupos con guitarras pasaron de moda”, fue la respuesta por excelencia que recibieron en su momento de parte de las discográficas.

Mientras el grupo trabajaba en los temas del disco “Please, please me” (1963), el manager realizó decenas de viajes a Londres con un demo que recibió la negativa de Columbia, Pye, Philips, Oriole y Decca, cuyo representante, Mike Smith, fue a ver a la banda en una presentación en The Cavern, pero aún así los declinó.

Al tiempo que Epstein insistía en avanzar las negociaciones con Decca, comenzó a dialogar con Ron White, un ejecutivo de marketing de EMI, que lo contactó con los productores de la prestigiosa discográfica. Allí conoció a los productores Norrie Paramor, Walter Ridley y Norman Newell que volvieron a desestimar el disco. Guiado por su perseverancia, en una visita a la tienda HMV, propiedad de EMI, conoció a un grabador de CDs, Jim Foy, que lo recomendó con Sid Coleman, el jefe de la división de publicación de la empresa.

 

Coleman quedó fascinado con lo que Epstein le presentó y se reunieron con el productor general de la empresa, George Martin. Como último recurso, el manager jugó su carta más importante y advirtió que si no avanzaban las negociaciones, cancelaría los servicios de su empresa personal NEMS, con EMI. Finalmente, el 9 de mayo de 1962 en los estudios Abbey Road, Los Beatles firmaron con el pequeño sello Parlophone de EMI, que tenía muy poca experiencia con artistas de pop o rock.

Inmediatamente, Epstein informó a los artistas que se encontraban de gira por Hamburgo. En el acuerdo, cada integrante recibiría un centavo de libras esterlinas por disco vendido y las tasas de regalías se redujeron aún más en los CDs vendidos en el exterior de Reino Unido.

 

El 11 de febrero de 1963, Los Beatles pasaron más de 10 horas en The Cavern, donde grabaron “Please, please me”, con emblemáticas canciones vigentes al día de hoy como la homónima al nombre del CD, “Love Me Do” o “Twist and Shout”, entre otras. Demás está decirlo, el disco arrasó con las expectativas de la discográfica, fue número uno en ventas del año y dio inicio a la enfervorizada beatlemanía.

Sin lugar a dudas que la firma del acuerdo logrado por Epstein con EMI por la grabación del primer CD, fue el puntapié inicial de una banda que trascendió hasta el día de hoy. A partir de allí, las regalías crecieron sin límites y la banda grabó otros seis discos bajo la tutela de Brian Epstein hasta 1967.

 

 

 

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